martes, 24 de abril de 2012

Revistero

Este es un ejemplo de que no hay que descartar nada. Es un revistero que estaba tirado en un rincón y ésta es la forma en la que se puede personalizar y que forme parte de nuevo de la decoración.
Tenía un barniz muy deteriorado de color marrón y estaba muy rallada, así que eliminé esta capa de barniz; le apliqué una capa de imprimación; y finalmente, elegí un esmalte de color negro satinado, que es el color que habia elegido la clienta. Además, he eliminado la tabla de madera que tenía como base y la he sustituido por una tela de lona fuerte que cumple la misma función y le da un toque original, en consonancia con el color que hemos elegido para este mueblecito: el negro.
Espero que os guste...

Revistero antes

Revistero después



Detalle de la tela de base

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